sábado, 27 de septiembre de 2008

QUÉ PENA... Y SIN QUEJARSE

Que penita me dan, te las encuentras en el suelo, solas, a la intemperie, desprotegidas y sin quejarse. Unas veces pisoteadas y restregadas, otras, en avanzado estado de descomposición. Siempre mal vistas, nunca queridas, son ellas...



Lo único divertido que le encuentro es que, a veces, la forma de andar que provoca el ir sorteándolas me recuerda a uno de esos juegos de la infancia...

Siempre he dicho que la única suerte de pisar una es no resbalar y caerte sobre ella. No tropezar con ninguna, no caérsete nada justo encima, no distraerte al caminar, al subir al coche o al entrar en un negocio para no llevártela en la suela y, sobretodo, llover en cantidad suficiente y frecuente como para mantener la necesaria limpieza de calles, ésto sería suerte.

Las del perro del vecino en mi portal, las del de mi vecino de escalera, dos portales más allá... las zonas verdes, siempre, les quedan lejos. Asumen que sus canes son como hijos, pero no recogen sus defecaciones. Me pregunto si cuando ésto sucede en sus casas ¿las dejan en el suelo? ¿También dejan defecar a sus hijos en la calle o les hacen esperar hasta llegar a casa? Pues que hagan esperar a los perros hasta llegar a zonas verdes, huecos de árboles... o que las recojan. Nunca he visto en los dueños de perros coherencia entre lo que arguyen y lo que hacen. Al igual que, nunca he oído que hayan multado a nadie por dejar defecar a su perro en plena calle, sin recoger los excrementos. Sí, de motos, supuestamente bien aparcadas o de coches que apenas invaden un paso de cebra y de otras muchas cosas por el estilo. Ésta, por lo visto, no es una vía de recaudación rentable para el Ayuntamiento. Por cierto, bravo por aquellas personas a las que no va dedicado este párrafo, aunque son tan pocas...que pena...

Es antihigiénico, los niños juegan en el suelo, lo tocan todo, no van mirando por donde andan. Pues bien, ésto favorece que se nos obligue, desde pequeños, a ir atentos mirando donde pisamos, CABIZBAJOS... Se me ocurren poquísimos valores positivos atribuibles a esta palabra. De hecho, sus sinónimos son abatido, desanimado, alicaído, triste, melancólico, desalentado...todas estas palabras, junto a pensativo, dubitativo, infeliz e incluso avergonzado son muy a tener en cuenta, sobretodo, si nos referimos al lenguaje corporal. Estaríamos hablando de la imagen que damos nosotros, los habitantes de Valencia.

La Valencia de la Fórmula 1, de La America's Cup y del concierto de Madona, la misma que nos hace ir cabizbajos por lo poco limpia que se encuentra. Ésta, es la imagen que se pueden llevar de nosotros los millones de personas de todo el mundo, que se espera nos visiten. Igual pensando en ellos y no en los valencianos, mantienen sólo limpio el circuito turístico, que incluye también donde viven ciertos personajes. Pero yo, que vivo por donde Rita pero algo más lejos y a la izquierda, os puedo decir que allí la limpieza urbana es poca y mala.

No me gustan las ciudades con personas cabizbajas (por ningún motivo) y en las que el paisaje urbanístico está formado, mayoritariamente, por esculturas orgánicas como las mencionadas. Me gustan las personas que andan derechas, seguras, con la cara bien alta, mirada al frente, sonrisa en boca y saludo fácil. Y valoro las ciudades en el mundo en las que la gente tiene esta actitud y Valencia, lamentablemente, no es una de ellas... que pena...

A tener en cuenta esta dirección, donde se nos informa de cómo presentar quejas al ayuntamiento:



http://www.valencia.es/ayuntamiento/atencion_ciudadano.nsf/vDocumentosTituloAux/Sugerencias%20y%20quejas?

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